sábado, 26 de julio de 2014

"MOVIE LEGS": LA IMPORTANCIA DEL PRIMER FIN DE SEMANA EN LA TAQUILLA CINEMATOGRÁFICA

El artículo lo puedes encontrar en el siguiente enlace:

http://www.raciocine.net/la-economa-de-hollywood/2014/7/24/movie-legs-la-importancia-del-primer-fin-de-semana

 

miércoles, 9 de julio de 2014

viernes, 29 de noviembre de 2013

La economía de Hollywood: particularidades de la industria del cine

Tomado de Vulture.com


Desde su invención el cine ha transitado por dos dimensiones en constante pugna. De un lado están sus esfuerzos por merecer el término de séptimo arte y por el otro, el de ser una alternativa de entretenimiento con objetivos comerciales. En un reciente discurso, Steven Soderbergh habló acertadamente del estado actual de esta oposición entre el cine como entretenimiento e industria comercial (Movies) y el cine como arte (Cinema). Y es una oposición en la medida en que al haber recursos escasos de inversión, la lógica comercial impera en detrimento de la artística. Sin embargo, este mensaje puede ser tramposo porque no necesariamente el presupuesto de una película comercial, evita que se financie el cine con pretensiones artísticas. No persigue este artículo ahondar en este enfrentamiento, sino centrarse en la manera como el cine entendido como producto, busca constantemente asegurar e incrementar sus ingresos. Para entrar en materia, miremos las características particulares del cine como industria. 



En primera instancia, el cine como industria es un negocio esencialmente estadounidense. Existen otras industrias relativamente exitosas como la británica y la española, así como otras industrias de comportamiento autárquico que basan su éxito en un fuerte mercado interno como el de la India. Sin embargo, el alcance global y el alto nivel de permeabilidad cultural es exclusivo de los norteamericanos. Es también cierto que Hollywood se nutre de cinematografías externas y propuestas foráneas, pero no sin antes incorporar un barniz que se adecúe a su cultura y que incremente sus "posibilidades comerciales". Otras veces importan directamente el talento de otros países con desiguales resultados. 


De similares orígenes, la trayectoria de Ang Lee ha seguido un sendero muy diferente a la de John Woo

Otra notable característica del cine que no tiene similitud en otros negocios es el de las antípodas en las que se mueve la información que maneja la industria. ¿Hay acaso una industria que revele semanalmente los ingresos de sus productos? la taquilla o box office, es ampliamente difundida los domingos para dar cuenta del comportamiento de las películas estrenadas y la recaudación acumulada. De otro lado, como lo menciona el estudioso del mundo del cine desde su perspecitva económica, Edward Jay Epstein, es muy difícil por no decir que imposible, acceder a la información relacionada con el presupuesto de producción de una película. El autor, en su libro The Hollywood Economist, relata las increibles dificultades que debió sortear para obtener el presupuesto detallado de una película y como, solamente acudiendo a amigos y prometiendo total confidencialidad, pudo obtener dicha información.




Otra característica inherente al negocio del cine es el de la homogeneidad en el precio con el que valora los productos que ofrece esta industria. Usualmente, un bien o servicio es valorado acorde a los costos de producción, el margen de utilidad, la demanda potencial y el valor de otros bienes similares que compitan en ese mercado, entre otros factores. Sin embargo, en el cine el precio de una boleta es el mismo, sin importar los costos de producción asociados a la película. Por ejemplo, Los juegos del Hambre: En llamas (Francis Lawrence, 2013), tienen costos de producción de 130 millones; por su parte, Capitán Phillips (Paul Greengrass, 2013) costó 55 millones en su producción. Los costos de la primera fueron 2.3 veces mayores que en el segundo caso; sin embargo, de cara al precio de la taquilla el valor del tiquete es el mismo. Incluso una película como The Purge (James DeMonaco, 2013) que costó 3 millones de dólares, cobra el mismo valor por la boleta. 


Presupuesto diversos. Un mismo valor de tiquete

Este es un análisis desde la perspectiva de la oferta. Sin embargo, desde la demanda la conclusión es similar. Se asume que el precio de un bien o servicio se incrementa de acuerdo al nivel de demanda que tenga este bien o servicio. En el caso del cine no necesariamente aplica esta lógica. Por ejemplo una de las películas más esperadas este año, El Hombre de Acero (Zack Snyder, 2013), cobra exactamente el mismo valor por boleta que una película de la que no se sabía mucho a principios de este año, como This Is the End (Evan Goldberg/Seth Rogen, 2013). 



Es cierto que recientemente se han aplicado tarifas diferenciadas dependiendo de si el teatro es IMAX o la película es en 3D. En este caso, se cobra un valor adicional a la boleta y en algunos teatros es necesario comprar las gafas. Sin embargo, no necesariamente es proporcional el incremento en la tarifa de la taquilla, a los costos de producción de la película.

Finalmente, un elemento que en los últimos años se ha acentuado en la industria del cine es el del poder del fin de semana. Anteriormente, una película podía estar en función durante meses y poco a poco recuperar los costos de producción y potencialmente generar utilidades. Actualmente, el comportamiento en taquilla durante el primer fin de semana es esencial. Aproximadamente el 50% de lo que recaude una película durante su recorrido en salas depende de lo que ingrese el fin de semana en el que debuta. Eso explica parcialmente porque las estrategias publicitarias de las películas hacen tanto énfasis en ver la cinta el día de su estreno. 

Es interesante observar como la industria cinematográfica se mueve con sus propias reglas económicas y de manera contraintuitiva, establece estrategias atípicas a las establecidas en otros negocios. Adicionalmente, ha debido evolucionar para hacer frente a la competencia que ofrecen otras fuentes de entretenimiento y las amenazas que, como la piratería, minan su capacidad de generar utilidades. Sin embargo, también es cierto que el cine tiene ahora vida más allá de su paso por los teatros y ha conseguido nuevas fuentes de ingreso que insuflan nueva vida a esta inusual industria. 

En el próximo post analizaremos las estrategias que ha buscado implementar Hollywood para tratar (en algunos casos infructuosamente) de garantizar un éxito de taquilla.

viernes, 25 de octubre de 2013

Películas Disruptivas: Supermán: la Película (1978)

Este post contiene ‘spoilers’. 

Disruptivo(a):
 Que produce ruptura brusca.

Las películas disruptivas son la clase de películas pioneras o impulsoras de tendencias que una vez estrenadas, aportan algo innovador o dan un impulso renovado a una tendencia existente en la industria fílmica. Adicionalmente, generan una serie de emuladores en el mejor de los casos y copias marginales en su gran mayoría.





Supermán: la película (Richard Donner, 1978), es cine en su estado más puro; dio apertura a la era moderna de adaptaciones cinematográficas de superhéroes y, aún hoy, conserva una posición encomiable entre las mejores películas de este género (o subgénero según como se mire). 

Más que una película, se constituyó en un fenómeno social capaz de hacer creer, como lo decía su lema, que un hombre puede volar. Su influencia ha permeado las películas que sobre este tema se han hecho en los últimos treinta años y si bien, algunos de sus efectos visuales dejan ver su antigüedad, la capacidad de generar emociones y admiración por este personaje sigue intacta.


Impacto para los participantes de la película



Para el a veces infravalorado Richard Donner, Supermán: la película fue una experiencia agridulce. De una parte sabía que estaba haciendo historia con esta cinta y el hecho de realizar simultáneamente la primera y segunda parte, garantizaba un arco argumental que hacía justicia al emblemático superhéroe. Sin embargo, de otro lado, sus disputas con los productores de la película (Salkind) hicieron de la realización de la cinta una experiencia infernal, al punto que fue retirado de la producción, cuando ya había filmado el 75% de la segunda parte.

Si se observa su ecléctica trayectoria, los aportes de Donner al séptimo arte han sido más que estimables. Películas como la Profecía, la saga de Arma Mortal, los Goonies y Maverick son representativas de su solvencia y versatilidad. Si bien no alcanzó posteriormente las cotas legendarias que si obtuvo con la cinta sobre el hombre de acero, puede decirse que jamás hizo una película que aburriera o no mantuviera unos estándares adecuados de calidad.






Christopher Reeve. Hasta esta película, era un actor anónimo con una trayectoria prácticamente inexistente. Después de un exhaustivo proceso de selección, al ser escogido para usar el traje de mallas, se preparó de manera intensiva para dar la talla a lo que la película exigía; los resultados fueron más que notables a nivel interpretativo y de caracterización.



Si bien los actores que posteriormente han encarnado al personaje han sido correctos o incluso sobresalientes, serán siempre eso: buenos actores que interpretaron a un personaje icónico. A cambio puede decirse que Christopher Reeve era Supermán. No solamente tuvo la habilidad de representar de manera única al legendario superhéroe, sino que también destacó en la faceta de Clark Kent; el lenguaje corporal, el tono de voz y la intensidad que diferenciaba a Supermán de su alter ego, otorgan a la cinta un cariz especial. Hace cómplices a los espectadores en el manejo de la doble identidad del hombre de acero.

Sin embargo, para Reeve, representar a Supermán fue una experiencia polarizante. Por un lado le dio fama instantánea y reconocimiento global; sin embargo, fue muy difícil para él que el público le desligara de este rol y eso se hizo evidente en su posterior carrera fílmica. Tristemente, una tragedia ensombreció su vida. En 1995 sufrió un accidente cuando practicaba equitación que le dejó paralizado. Sin embargo, la manera como afrontó las secuelas de este accidente lo enaltecieron a los ojos del público; Su valentía y resiliencia lograron que le viéramos como un súper hombre con un espíritu inquebrantable.



Encarnar al padre de Supermán no parecía una tarea fácil. Era necesario encontrar un actor que además de tener excepcionales capacidades interpretativas, desprendiera un aura mítica, casi divina. Y el escogido no podía ser otro que Marlon Brando; el considerado por muchos como uno de los mejores, sino el mejor actor de la historia. Si bien es más conocida su participación en la película por la astronómica cifra que cobró por 13 días de trabajo, es innegable que Brando le otorga a la cinta un aura épica.

Si bien las décadas posteriores hasta su deceso fueron una pálida sombra de su época más relevante, es innegable que la impronta de Brando como estrella de cine y actor, ha quedado resaltada en los anales de la historia del séptimo arte.  


Gene Hackman encarna a un Lex Luthor caricaturesco y su villanía tiene matices más cómicos que temibles. Esto no es necesariamente un defecto, ya que para la época su Lex Luthor estaba acorde al contexto en el que se desarrolló la producción de la película. Es un personaje muy de su tiempo, como lo atestigua el hecho de que Bryan Singer le otorgará un tono similar al Luthor interpretado por Kevin Spacey en el 2006 (Supermán Returns), sin que funcionara de igual manera para las audiencias de esta generación. En retrospectiva, es cuestionante aún en el universo que plantea la película, que la mayor mente criminal del mundo se rodee de pusilánimes y orates. Sin embargo, el tono proporcionado al personaje de Luthor por Hackman, se constituye en un contrapunto ideal para la sobriedad del hombre de acero.

Hackman es actualmente uno de los más respetados actores de carácter de la historia del cine. Su capacidad actoral y amplió rango le permitió destacarse en cualquier producción en la que participó, incluso si la calidad de la película no correspondía a su estatura actoral. Actualmente, se encuentra retirado del cine y lo más probable es que continúe de esa manera.

¿Por qué es una película disruptiva?


Efectos especiales: Por supuesto, estamos hablando de una película de hace 34 años. Pero en el contexto de su estreno, los efectos especiales totalmente prácticos (ante la inexistencia de efectos desarrollados por computador), son asombrosos. Para los que crecimos viendo esta película, jamás dudamos que el hijo de Krypton pudiera volar y ser arrollado por un tren sin sufrir algún rasguño. Aún hoy, algunos de sus efectos son sorprendentes y logran que la audiencia se involucre en la historia. 




La historia: Es notable que la figura de Supermán no aparezca sino hasta 45 minutos después de iniciada la película. Es una apuesta que en ese momento parecía arriesgada, pero que probó ser exitosa, lo que ha servido posteriormente como influencia en otras cintas sobre superhéroes (ejemplo claro de esto es Batman Begins, Christopher Nolan, 2005). Adicionalmente, el personaje de Supermán es atípico, como lo demuestra la escena del personaje interpretado por David Carradine en Kill Bill Vol. 2. No es fácil llevar a la pantalla un personaje que es prácticamente invencible y aun así imprimir un sentido de riesgo. Es una labor encomiable la de Mario Puzo y Tom Mankiewicz. Lograron imprimir un aura mística a un personaje que era fervientemente seguido en su vertiente de historieta o tira cómica.



La música: nuevamente John Williams compone una pieza icónica y magistral. La película mantiene esa atmósfera épica gracias a unos espléndidos compases que acompañan de manera orgánica a la cinta. Creo que le fue negado el premio de la academia, más por haberlo ganado antes con la Guerra de las Galaxias (1977), que por la competencia de ese año. El gran mérito de la música compuesta por Williams, es que cualquier persona, incluso algunos que no han visto la cinta, cuando escuchan la melodía, pueden identificar inmediatamente que es la música de Supermán.

Emuladores, clones y sosías:

La saga de Supermán (1979 – 1987) tiene una singular característica y es el progresivo deterioro en su calidad a medida que nuevas entregas del superhéroe fueron estrenadas.  Por esta razón, dentro de estas mismas películas pueden encontrarse los emuladores, clones y sosías.


Supermán II es un claro ejemplo de continuidad temática y tonal, lo cual es lógico teniendo en cuenta que Donner tenía prácticamente filmado el 75% de la cinta. Si bien Richard Lester realizó cambios a algunas escenas ya grabadas, es claro que esta sigue siendo una película de Donner y su calidad es similar o igual a la primera. Por eso, además de ser un notable emulador, es una película integrada orgánicamente a la primera. Se ha dicho que incluso el final de la primera iba a ser el de la segunda, pero por desavenencias entre el director y los productores, el resultado final es el observado en las pantallas. El caso, es que más allá de lo que hubiera podido ser, Supermán II es una digna continuación de las aventuras del hombre de acero llevadas a la gran pantalla.


Supermán III es un claro clon de lo que logró Supermán: la película. Alguna vez alguien se preguntó cómo hubiera sido Supermán II si lo hubiera dirigido en su totalidad Richard Lester. La respuesta es por supuesto, Supermán III. Si bien tiene ideas ingeniosas como la del enfrentamiento entre Clark y Supermán, no alcanza las cotas de calidad de sus predecesoras. Se decanta por un aspecto más cómico y menos épico, lo cual no es necesariamente malo, pero analizando la saga como un todo, representa un bajón de calidad en cuanto al tono legendario que lograron las anteriores. Un ejemplo claro es el de la transformación de Supermán a su lado más oscuro causado por la kriptonita roja. Esta parte debió haber sido temible con consecuencias funestas para la humanidad; el mundo entero a merced de un ser súperpoderoso. En cambio, Lester muestra al superhéroe haciendo travesuras y manifestándose huraño, al mismo tiempo que sucumbe a sus “más bajas pasiones”.



Otro clon a nivel temático lo representó Santa Claus: the Movie (1985). No es casualidad que los productores de esta película sean los mismo de la saga de Supermán. Querían iniciar una nueva serie de películas que les trajera el mismo éxito y consenso, pero el fracaso crítico y económico los detuvo en su primer intento. Quizás el querer combinar la historia de Papá Noel con una diatriba (nada sutil) contra el capitalismo, generó confusión en el público. Sin embargo, tiene elementos estimables, relacionados con la narración del origen de Santa Claus que son de agradecer.



Nuevamente, Salkind capitalizando los derechos sobre el personaje de Supermán y sus derivados, trató de crear una nueva saga, esta vez, con el personaje de Supergirl (Jeannot Szwarc, 1984). Buscó replicar el éxito de Supermán, añadiendo los mismos ingredientes que en el papel, funcionaron tan bien con la cinta del hombre de acero. A saber: actor (actriz) desconocido(a) que físicamente se asemejara al personaje en el imaginario popular (Christopher Reeve / Helen Slater). Actor consagrado (Marlon Brando / Peter O'toole) que le diera un aire de solemnidad a la cinta. Actor (actriz) con reconocida presencia interpretativa (con Oscar incoporado) que diera el tipo como villano(a) (Gene Hackman / Faye Dunaway); obviamente con secuaz incluido (Ned Beatty / Brenda Vaccaro). Interés amoroso que serviría como excusa para que el héroe (heroína) se diera a conocer públicamente (Margot Kidder / Hart Bochner). El único punto interpretativo común a las dos películas es el personaje de Jimmy Olsen, interpretado en ambos filmes por Marc MacClure. Si bien en teoría el éxito estaba garantizado al utilizar los mismos elementos argumentales, lo cierto es que la película fracasó tanto en el plano económico (14.2 millones) como en el artístico (8% en Rotten Tomatoes) y fue más bien un pálido intento por replicar el éxito de la cinta de Donner. 

Quizás mientras en la película de Supermán, a pesar de las dificultades, todos los involucrados creían genuinamente en el proyecto y eran dirigidos por manos expertas, en el caso de Supergirl, el objetivo comercial superaba cualquier intención artística, lastrando el resultado final. 



Finalmente, Supermán IV: en búsqueda de la paz (1987), fue un fracaso en toda regla. Quiso recoger la estela dejada por la primera y segunda parte (principalmente), pero con un presupuesto totalmente limitado. El resultado es casi vergonzante, con escenas que diez años después de la primera parte, parecen de los años cincuenta. Argumentalmente, hay algunos aspectos mínimos reivindicables, pero en general es un pálido sosías de lo que representó Supermán: la película. Es salvada del desastre total por un esforzado Christopher Reeve, quien debe hacer frente a un villano risible (para la trivia: interpretado por Mark Pillow). Su impacto fue tan nefasto que debieron pasar 19 años antes de estrenar otra película sobre el hombre de acero (vale decir que en la década de los noventa se hicieron infructuosos intentos). 

Lo cierto es que si Salkind no pudo replicar el éxito de Supermán: la película, definitivamente no fue porque no lo intentó.


domingo, 22 de septiembre de 2013

Películas Disruptivas: Jurassic Park (1993)



Este post contiene 'spoilers'. 

Disruptivo(a): Que produce ruptura brusca.

Las películas disruptivas son la clase de películas pioneras o impulsoras de tendencias que una vez estrenadas, aportan algo innovador o dan un impulso renovado a una tendencia existente en la industria fílmica. Adicionalmente, generan un serie de emuladores en el mejor de los casos y copias marginales en su gran mayoría.

Con un presupuesto de 63 millones de dólares, Parque Jurásico o Jurassic Park recaudó en todo el mundo 1 billón de dólares, situándose actualmente en la décimo tercera posición como la película más taquillera de la historia; recientemente, se estrenó su versión en 3D, lo que sigue incrementando su recaudación. A nivel crítico, conserva un 93% acumulado en Rotten Tomatoes y no es atrevido afirmar que revolucionó el uso de los efectos especiales por computador en el cine.


A 20 años de su estreno, es diciente su capacidad de generar aún emociones en la audiencia e invitarnos a participar de una vertiginosa aventura. 

Impacto para los participantes de la película


 


Es indudable que Steven Spielberg es uno de los directores (si no el) más influyente de los últimos 40 años. No solamente sus películas se cuentan entre las más taquilleras de la historia, sino que con algunos tropiezos, conserva una abrumadora consistencia en la calidad de sus cintas. Es incluso diciente que constantemente a los directores jóvenes que empiezan a destacarse con una película prometedora, inmediatamente se les etiquete como el nuevo Spielberg.



 



Es muy difícil añadir algo más a las disertaciones, estudios y análisis que se han hecho sobre la obra de este director de origen judío. Basta decir que para bien o para mal, cambió la concepción de cine como espectáculo de masas y junto a George Lucas, moldearon el cine de finales del siglo XX, generando una impronta que aún se mantiene. 



Su meteórico ascenso inició en 1975 con Tiburón, empezando a despuntar las constantes de su cine para posteriormente hacer suya la década de los ochenta, no solamente ejerciendo de director, sino tutelando como productor a una importante camada de jóvenes directores que se identificaban con los planteamientos y maneras del pionero Spielberg.


  



Sin embargo, no siempre el reconocimiento crítico fue equivalente al clamor del público, lo que hizo evidente en algunos casos sus forzados intentos por lograr el apoyo de la industria (léase la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas - Oscar). Es legendario el batacazo que sufrió el Color Púrpura en la gala de los Oscar de 1986, siendo nominada en 11 categorías para tener que irse con las manos vacías. 





Quizás de manera injusta, Spielberg era percibido simplemente como un "entretenedor". Por esa razón, sus intentos por hacer cine 'serio' eran recibidos con recelo y escepticismo. Esto cambio con la realización de una película muy íntima y personal para el director: La Lista de Schindler (1993). No solamente consolidó el respeto del publico cuya percepción mayoritaria hasta entonces era la de un director solamente capaz de brindar un competente espectáculo, sino que recibió por fin el ansiado reconocimiento de sus pares en la Academia. Spielberg recibió el primero de sus hasta ahora dos premios Oscar como mejor director y la película recibió otros seis premios en diferentes categorías. 



Es asombrosa la capacidad de Spielberg para permanecer vigente en una industria influenciada por los constantes cambios tecnológicos y que ha debido adaptarse a transiciones dinámicas en su modelo de negocio. Quizás se deba a su encomiable capacidad para mantener el equilibrio entre el clasicismo en su estructura y el estar al corriente con las últimas innovaciones tecnológicas aplicadas al séptimo arte. 


En el apartado de actores es notable la constante de Spielberg de muy pocas veces acudir a estrellas de cine. Con esto quiero decir que el director prefiere contar con actores y actrices confiables en su capacidad interpretativa, pero no necesariamente con reconocimiento global. Excepciones hechas serían Tom Cruise (Minority Report, 2002; War of the Worlds, 2005), Leonardo Di Caprio (Catch Me If You Can, 2002) y Julia Roberts (Hook, 1991). 

En ese sentido, Jeff Goldblum, Sam Neill, Laura Dern y Richard Attenborough, se han caracterizado por tener notables carreras interpretativas, pero no necesariamente se han convertido en estrellas internacionales. Después de su participación en Jurassick Park han estado vinculados en diferentes películas, pero no de la magnitud en términos de taquilla de esta. Son sólidos actores de carácter pero definitivamente no super estrellas de Hollywood. Quizás Goldblum con Independence Day logró cierto reconocimiento a nivel mundial, aunque este fuera efímero. En cuanto a los niños actores, tanto Ariana Richards como Joseph Mazzello no han tenido una destacada carrera en la industria y han tenido participaciones menores en películas ídem.

Un efecto indirecto del éxito de la película es el relacionado con Michael Crichton. Si bien anteriormente algunas de sus novelas habían sido adaptadas al cine con respetable notoriedad, es innegable que el avasallador éxito de Jurassic Park incrementó exponencialmente la presencia de sus libros llevados a la gran pantalla. Congo (Frank Marshall, 1995), Disclosure (Barry Levinson, 1994) y Timeline (Richard Donner, 2003), son prueba de ello.




¿Por qué es una película disruptiva?


Efectos especiales: Si bien ya se habían usado efectos especiales usando la tecnología computarizada una dédaca atrás, es innegable que Spielberg incorporó dichos efectos en la historia de una manera orgánica, haciendo que la esencia de la película no fueran los efectos en sí mismos, sino un medio para potenciar una historia de aventuras y emociones fuertes.


Precisamente fue una película producida por Spielberg (dirigida por Barry Levinson), una de las primeras en usar CGI (Computer Generated Imagery). El Jóven Sherlock Holmes tiene una escena mas o menos extensa que utilizó esta tecnología y le valió un premio Oscar a mejores efectos especiales.


Otro de los grandes hitos en el uso de CGI para el cine está representado por Terminator 2 de James Cameron. Los efectos especiales con los que se incorpora el personaje del T1000 fueron completamente innovadores y solo por eso, esta cinta merecería también considerarse como una película disruptiva. 


Hasta la llegada de Parque Jurásico, la manera como se mostraba a los dinosaurios en el cine utilizaba principalmente la técnica de stop motion.

Uno de los máximos exponentes de esta técnica fue Ray Harryhausen, quien lo llevó al máximo de sus posibilidades en la cinta Clash of the Titans de 1981, especialmente en la escena en la que desencadenan al Kraken.


Por supuesto, el CGI representó un salto gigantesco en el campo de los efectos especiales y generó una nueva veta de oportunidades para el cine, particularmente para los géneros de fantasía, ciencia ficción y recientemente en el subgénero del cine de superhéroes (aunque podría argumentarse que ya se convirtió en un género por derecho propio).




El argumento: en este apartado es importante hacer una claridad: la película no se caracteriza precisamente por plantear nuevas herramientas narrativas o innovar con giros argumentales. La fuerza de su historia está precisamente en que sabe lo que es (una película de aventuras y suspenso) y se fortalece exprimiendo todas las potencialidades del género. Además el humor a lo largo de la cinta es dosificado de tal manera que no desplaza el enfoque central de la película, pero tampoco permite que nos tomemos demasiado en serio lo que vemos. 


Esta película es una digna representante de la ficción científica especulativa, en la medida en que toma elementos plausibles de temas científicos y en torno a ellos, elabora un argumento verosímil que no necesariamente realista.



La banda sonora: para John Williams, la banda sonora de Jurassic Park es otra muestra de su superlativo talento. Este legendario compositor ha sido constante en las películas de Spielberg y ambos se han beneficiado de esta colaboración mutua en la que han logrado una simbiosis de música e imágenes que quedarán no solamente en los análes de la historia del cine, sino en los recuerdos de varias generaciones de cinéfilos.




Emuladores, clones y sosías:


En esta sección es necesario hacer dos distinciones temáticas definidas y al mismo tiempo entrelazadas: el argumento y los efectos especiales. En el primer apartado, argumentalmente un aceptable emulador de la película que nos ocupa es Jumanji (Joe Johnston, 1995). Johnston como alumno aventajado de Spielberg, retoma las temáticas de Parque Jurásico como por ejemplo la conformación a la fuerza de una familia atípica que debe unirse para hacer frente a una amenaza externa. En ambas películas lo salvaje y exótico es símbolo de peligro y dichos peligros se desencadenan por el deseo de los protagonistas de jugar con fuego. 



En cuanto a los efectos, definitivamente está película es muy inferior a la de los dinosaurios y en algunos casos son risibles los personajes generados por computador que se incorporan en el argumento.



Caso contrario es el de la siguiente película y genera un poco de ambivalencia el determinar si entra en la categoría de clones o sosías. Si bien Godzilla (Roland Emmerich, 1998) es técnicamente sobresaliente y está apenas un punto por debajo de Jurassic Park, es en el apartado argumental donde se descarrila completamente y queda como una pálida copia (siendo generosos) de la película de Spielberg. Además es clara la intención de Emmerich por querer emular a Spielberg como lo muestra el teaser trailer del museo en el que incluso menosprecia socarronamente a Parque Jurásico.




Es muy evidente que varías de las escenas están "inspiradas" en Jurassic Park y muy probablemente, varios renglones argumentales de esta película serían muy diferentes de no estar antecedidos por la cinta de Spielberg.

En la categoría de Sosías, desafortunadamente hay más cintas de las razonablemente deseables y algunas merecen la etiqueta de lo que se ha denominado como CGI PORN, es decir, aquellas películas en donde el afán de saturar en la pantalla la mayor cantidad posible de efectos especiales, va en total detrimento de la historia. 




Es cierto que algunas de estas películas son de Serie B, pero esto tampoco puede ser utilizado como excusa para plagiar descaradamente los elementos exitosos de Jurassic Park y fallar miserablemente en el intento.


lunes, 9 de septiembre de 2013

El tiempo como catalizador de la recepción del cine en la sociedad: los clásicos, los rimbombantes, los rezagados y los adelantados.

Cada año se estrenan cientos de películas. Algunas notables, otras mediocres y generalmente bodríos. Lo cierto es que existe una interacción tal entre el espectador y la película visonada, que esta relación define la manera como una cinta resuena en la sociedad. Se marcan tendencias, se adoptan estilos e incluso el cine es capaz de modificar el lenguaje de las personas. De esta manera, el tiempo es un elemento clave en la manera como la sociedad percibe y acepta una película. Desde películas que son simples modas pasajeras a cintas que son aceptadas en su estreno y continúan siendo significativas para las generaciones venideras. Utilizando este criterio acá va una propuesta de clasificación:


En casos excepcionales, se puede hablar de clásicos instantáneos. Películas que conectan inmediatamente con la gran mayoría de crítica y público. Cintas que de manera atemporal mantienen e incluso mejoran su calidad y aceptación con el paso del tiempo. Cada vez que se observa una película de estas características, se van encontrando nuevas capas de análisis y mensajes que funcionan en varios niveles.



Otras películas captan el Zeitgeist  (espíritu de la época) y son éxitosas en el momento en el que son estrenadas, pero el inexorable paso del tiempo es implacable y, al pasar los años, su mensaje es caduco o los valores técnicos llegan a ser risibles. No quiere esto decir que no tengan mérito, pero lo cierto es que pasado el tiempo quizás su impacto en el público fue exagerado o tal vez,  no resisten un análisis más riguroso sin que trasluscan sus puntos flojos. Estas serían las películas rimbombantes.


File:A Beautiful Mind Poster.jpg


Otra categoría es la de las películas rezagadas. Son aquellas cintas de calidad estimable empero transmiten un mensaje que para el espectador ha pérdido relevancia, y quizás, si se hubieran exhibido unos años antes, hubieran calado en la audiencia y mejorado sustancialmente su recepción. Puede ser porque los actores ya no tienen la misma capacidad de atracción que antes o el director sigue empeñado en repetir las temáticas que le hicieron exitoso en películas anteriores. Lo cierto es que su fracaso no obedece necesariamente a la calidad de la película, tanto como a la disparidad entre el momento de su estreno y el estado de las cosas imperante en la sociedad en ese momento.



File:Elizabethtown poster.jpg


Finalmente, están las películas adelantadas a su época. Hay un dicho que expresa que el tiempo pone las cosas en su sitio; creo que esta descripción encaja perfectamente con este tipo de películas. Cuántas veces hemos sido testigos de películas que al momento de estrenarse han sido injustamente maltratadas por la crítica e ignoradas por el público. Sin embargo, al pasar los años su mensaje empieza a permear la conciencia pública y a ser reivindicado por la crítica especializada. Podría asociarse este tipo de películas a la etiqueta de 'películas de culto'. Sin embargo, no necesariamente una película adelantada a su época se convierte en una cinta de culto que despierte fervientes seguidores. Basta con que se reivindique su mensaje y se revalúen sus merecimientos.



 

 
El tiempo es en definitva el parámetro que determina el aporte que tendrá una película en la sociedad. Es un juez paciente pero certero; afinado pero no absoluto. Probablemente nunca habrá consenso en cuanto a la calidad de una película, incluso si pasan decenas de años. Sin embargo, aquellas cintas que logran sobresalir con el paso del tiempo, las que logran que su mensaje resuene en las diferentes culturas, son las que influyen realmente en el devenir social y contribuyen significativamente al séptimo arte.