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jueves, 16 de marzo de 2017
sábado, 12 de marzo de 2016
Películas Disruptivas: Seven (1995)
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sábado, 21 de junio de 2014
Películas Disruptivas: Duro de Matar (1988)
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viernes, 25 de octubre de 2013
Películas Disruptivas: Supermán: la Película (1978)
Las películas disruptivas son la clase de películas pioneras o impulsoras de tendencias que una vez estrenadas, aportan algo innovador o dan un impulso renovado a una tendencia existente en la industria fílmica. Adicionalmente, generan una serie de emuladores en el mejor de los casos y copias marginales en su gran mayoría.
Supermán: la película (Richard Donner, 1978), es cine en su estado más puro; dio apertura a la era moderna de adaptaciones cinematográficas de superhéroes y, aún hoy, conserva una posición encomiable entre las mejores películas de este género (o subgénero según como se mire).
Más que una película, se constituyó en un fenómeno social capaz de hacer creer, como lo decía su lema, que un hombre puede volar. Su influencia ha permeado las películas que sobre este tema se han hecho en los últimos treinta años y si bien, algunos de sus efectos visuales dejan ver su antigüedad, la capacidad de generar emociones y admiración por este personaje sigue intacta.
Impacto para los participantes de la
película
Para el a veces
infravalorado Richard Donner, Supermán:
la película fue una
experiencia agridulce. De una parte sabía que estaba haciendo historia con esta
cinta y el hecho de realizar simultáneamente la primera y segunda parte,
garantizaba un arco argumental que hacía justicia al emblemático superhéroe.
Sin embargo, de otro lado, sus disputas con los productores de la película
(Salkind) hicieron de la realización de la cinta una experiencia infernal, al
punto que fue retirado de la producción, cuando ya había filmado el 75% de la
segunda parte.
Si se observa su ecléctica
trayectoria, los aportes de Donner al séptimo arte han sido más que estimables.
Películas como la Profecía, la saga de Arma Mortal, los Goonies y Maverick son
representativas de su solvencia y versatilidad. Si bien no alcanzó
posteriormente las cotas legendarias que si obtuvo con la cinta sobre el hombre
de acero, puede decirse que jamás hizo una película que aburriera o no
mantuviera unos estándares adecuados de calidad.
Christopher Reeve. Hasta
esta película, era un actor anónimo con una trayectoria prácticamente
inexistente. Después de un exhaustivo proceso de selección, al ser escogido
para usar el traje de mallas, se preparó de manera intensiva para dar la talla
a lo que la película exigía; los resultados fueron más que notables a nivel
interpretativo y de caracterización.
Si bien los actores que
posteriormente han encarnado al personaje han sido correctos o incluso
sobresalientes, serán siempre eso: buenos actores que interpretaron a un
personaje icónico. A cambio puede decirse que Christopher Reeve era Supermán.
No solamente tuvo la habilidad de representar de manera única al legendario
superhéroe, sino que también destacó en la faceta de Clark Kent; el lenguaje
corporal, el tono de voz y la intensidad que diferenciaba a Supermán de su
alter ego, otorgan a la cinta un cariz especial. Hace cómplices a los
espectadores en el manejo de la doble identidad del hombre de acero.
Sin embargo, para Reeve,
representar a Supermán fue una experiencia polarizante. Por un lado le dio fama
instantánea y reconocimiento global; sin embargo, fue muy difícil para él que
el público le desligara de este rol y eso se hizo evidente en su posterior
carrera fílmica. Tristemente, una tragedia ensombreció su vida. En 1995 sufrió
un accidente cuando practicaba equitación que le dejó paralizado. Sin embargo,
la manera como afrontó las secuelas de este accidente lo enaltecieron a los
ojos del público; Su valentía y resiliencia lograron que le viéramos como un súper
hombre con un espíritu inquebrantable.
Encarnar al padre de
Supermán no parecía una tarea fácil. Era necesario encontrar un actor que
además de tener excepcionales capacidades interpretativas, desprendiera un aura
mítica, casi divina. Y el escogido no podía ser otro que Marlon Brando; el
considerado por muchos como uno de los mejores, sino
el mejor actor
de la historia. Si bien es más conocida su participación en la película por la
astronómica cifra que cobró por 13 días de trabajo, es innegable que Brando le
otorga a la cinta un aura épica.
Si bien las décadas
posteriores hasta su deceso fueron una pálida sombra de su época más relevante,
es innegable que la impronta de Brando como estrella de cine y actor, ha quedado
resaltada en los anales de la historia del séptimo arte.
Gene Hackman encarna a un Lex
Luthor caricaturesco y su villanía tiene matices más cómicos que temibles. Esto
no es necesariamente un defecto, ya que para la época su Lex Luthor estaba acorde
al contexto en el que se desarrolló la producción de la película. Es un
personaje muy de su tiempo, como lo atestigua el hecho de que Bryan Singer le
otorgará un tono similar al Luthor interpretado por Kevin Spacey en el 2006 (Supermán
Returns), sin que funcionara de igual manera para las audiencias de esta
generación. En retrospectiva, es cuestionante aún en el universo que plantea la
película, que la mayor mente criminal del mundo se rodee de pusilánimes y
orates. Sin embargo, el tono proporcionado al personaje de Luthor por Hackman,
se constituye en un contrapunto ideal para la sobriedad del hombre de acero.
Hackman es actualmente uno
de los más respetados actores de carácter de la historia del cine. Su capacidad
actoral y amplió rango le permitió destacarse en cualquier producción en la que
participó, incluso si la calidad de la película no correspondía a su estatura
actoral. Actualmente, se encuentra retirado del cine y lo más probable es que
continúe de esa manera.
¿Por qué es una película disruptiva?
Efectos especiales: Por supuesto, estamos
hablando de una película de hace 34 años. Pero en el contexto de su estreno,
los efectos especiales totalmente prácticos (ante la inexistencia de efectos
desarrollados por computador), son asombrosos. Para los que crecimos viendo esta
película, jamás dudamos que el hijo de Krypton pudiera volar y ser arrollado por
un tren sin sufrir algún rasguño. Aún hoy, algunos de sus efectos son sorprendentes
y logran que la audiencia se involucre en la historia.
La historia: Es notable que la figura de Supermán no
aparezca sino hasta 45 minutos después de iniciada la película. Es una apuesta
que en ese momento parecía arriesgada, pero que probó ser exitosa, lo que ha
servido posteriormente como influencia en otras cintas sobre superhéroes (ejemplo claro de esto es Batman
Begins, Christopher Nolan, 2005). Adicionalmente, el personaje de Supermán es
atípico, como lo demuestra la escena del personaje interpretado por David Carradine en Kill Bill
Vol. 2. No es fácil llevar a la pantalla un personaje que es prácticamente
invencible y aun así imprimir un sentido de riesgo. Es una labor encomiable la
de Mario Puzo y Tom Mankiewicz. Lograron imprimir un aura mística a un
personaje que era fervientemente seguido en su vertiente de historieta o tira
cómica.
La música: nuevamente John Williams compone una pieza icónica y
magistral. La película mantiene esa atmósfera épica gracias a unos espléndidos compases
que acompañan de manera orgánica a la cinta. Creo que le fue negado el premio
de la academia, más por haberlo ganado antes con la Guerra de las Galaxias (1977),
que por la competencia de ese año. El gran mérito de la música compuesta por
Williams, es que cualquier persona, incluso algunos que no han visto la cinta, cuando
escuchan la melodía, pueden identificar inmediatamente que es la música de
Supermán.
Emuladores, clones y sosías:
La saga de Supermán (1979 –
1987) tiene una singular característica y es el progresivo deterioro en su
calidad a medida que nuevas entregas del superhéroe fueron estrenadas. Por esta razón, dentro de estas mismas
películas pueden encontrarse los emuladores, clones y sosías.
Supermán II es un claro
ejemplo de continuidad temática y tonal, lo cual es lógico teniendo en cuenta que
Donner tenía prácticamente filmado el 75% de la cinta. Si bien Richard Lester
realizó cambios a algunas escenas ya grabadas, es claro que esta sigue siendo
una película de Donner y su calidad es similar o igual a la primera. Por eso, además
de ser un notable emulador, es una película integrada orgánicamente a la
primera. Se ha dicho que incluso el final de la primera iba a ser el de la
segunda, pero por desavenencias entre el director y los productores, el
resultado final es el observado en las pantallas. El caso, es que más allá de
lo que hubiera podido ser, Supermán II es una digna continuación de las
aventuras del hombre de acero llevadas a la gran pantalla.
Supermán III es un claro
clon de lo que logró Supermán: la película. Alguna vez alguien se preguntó cómo
hubiera sido Supermán II si lo hubiera dirigido en su totalidad Richard Lester.
La respuesta es por supuesto, Supermán III. Si bien tiene ideas ingeniosas como
la del enfrentamiento entre Clark y Supermán, no alcanza las cotas de calidad
de sus predecesoras. Se decanta por un aspecto más cómico y menos épico, lo
cual no es necesariamente malo, pero analizando la saga como un todo, representa
un bajón de calidad en cuanto al tono legendario que lograron las anteriores.
Un ejemplo claro es el de la transformación de Supermán a su lado más oscuro
causado por la kriptonita roja. Esta parte debió haber sido temible con
consecuencias funestas para la humanidad; el mundo entero a merced de un ser súperpoderoso.
En cambio, Lester muestra al superhéroe haciendo travesuras y manifestándose
huraño, al mismo tiempo que sucumbe a sus “más bajas pasiones”.
Otro clon a nivel
temático lo representó Santa Claus: the Movie
(1985). No es casualidad que los productores de esta película sean los
mismo de la saga de Supermán. Querían iniciar una nueva serie de películas que les trajera
el mismo éxito y consenso, pero el fracaso crítico y económico los detuvo en su primer
intento. Quizás el querer combinar la historia de Papá Noel con una diatriba
(nada sutil) contra el capitalismo, generó confusión en el público. Sin
embargo, tiene elementos estimables, relacionados con la narración del origen de
Santa Claus que son de agradecer.
Nuevamente, Salkind capitalizando los derechos sobre el personaje de Supermán y sus derivados, trató de crear una nueva saga, esta vez, con el personaje de Supergirl (Jeannot Szwarc, 1984). Buscó replicar el éxito de Supermán, añadiendo los mismos ingredientes que en el papel, funcionaron tan bien con la cinta del hombre de acero. A saber: actor (actriz) desconocido(a) que físicamente se asemejara al personaje en el imaginario popular (Christopher Reeve / Helen Slater). Actor consagrado (Marlon Brando / Peter O'toole) que le diera un aire de solemnidad a la cinta. Actor (actriz) con reconocida presencia interpretativa (con Oscar incoporado) que diera el tipo como villano(a) (Gene Hackman / Faye Dunaway); obviamente con secuaz incluido (Ned Beatty / Brenda Vaccaro). Interés amoroso que serviría como excusa para que el héroe (heroína) se diera a conocer públicamente (Margot Kidder / Hart Bochner). El único punto interpretativo común a las dos películas es el personaje de Jimmy Olsen, interpretado en ambos filmes por Marc MacClure. Si bien en teoría el éxito estaba garantizado al utilizar los mismos elementos argumentales, lo cierto es que la película fracasó tanto en el plano económico (14.2 millones) como en el artístico (8% en Rotten Tomatoes) y fue más bien un pálido intento por replicar el éxito de la cinta de Donner.
Quizás mientras en la película de Supermán, a pesar de las dificultades, todos los involucrados creían genuinamente en el proyecto y eran dirigidos por manos expertas, en el caso de Supergirl, el objetivo comercial superaba cualquier intención artística, lastrando el resultado final.
Nuevamente, Salkind capitalizando los derechos sobre el personaje de Supermán y sus derivados, trató de crear una nueva saga, esta vez, con el personaje de Supergirl (Jeannot Szwarc, 1984). Buscó replicar el éxito de Supermán, añadiendo los mismos ingredientes que en el papel, funcionaron tan bien con la cinta del hombre de acero. A saber: actor (actriz) desconocido(a) que físicamente se asemejara al personaje en el imaginario popular (Christopher Reeve / Helen Slater). Actor consagrado (Marlon Brando / Peter O'toole) que le diera un aire de solemnidad a la cinta. Actor (actriz) con reconocida presencia interpretativa (con Oscar incoporado) que diera el tipo como villano(a) (Gene Hackman / Faye Dunaway); obviamente con secuaz incluido (Ned Beatty / Brenda Vaccaro). Interés amoroso que serviría como excusa para que el héroe (heroína) se diera a conocer públicamente (Margot Kidder / Hart Bochner). El único punto interpretativo común a las dos películas es el personaje de Jimmy Olsen, interpretado en ambos filmes por Marc MacClure. Si bien en teoría el éxito estaba garantizado al utilizar los mismos elementos argumentales, lo cierto es que la película fracasó tanto en el plano económico (14.2 millones) como en el artístico (8% en Rotten Tomatoes) y fue más bien un pálido intento por replicar el éxito de la cinta de Donner.
Quizás mientras en la película de Supermán, a pesar de las dificultades, todos los involucrados creían genuinamente en el proyecto y eran dirigidos por manos expertas, en el caso de Supergirl, el objetivo comercial superaba cualquier intención artística, lastrando el resultado final.
Finalmente, Supermán IV: en búsqueda de la paz (1987),
fue un fracaso en toda regla. Quiso recoger la estela dejada por la primera y
segunda parte (principalmente), pero con un presupuesto totalmente limitado. El
resultado es casi vergonzante, con escenas que diez años después de la primera
parte, parecen de los años cincuenta. Argumentalmente, hay algunos aspectos
mínimos reivindicables, pero en general es un pálido sosías de lo que
representó Supermán: la película. Es
salvada del desastre total por un esforzado Christopher Reeve, quien debe hacer
frente a un villano risible (para la trivia:
interpretado por Mark Pillow). Su impacto fue tan nefasto que debieron pasar 19
años antes de estrenar otra película sobre el hombre de acero (vale decir que
en la década de los
noventa se hicieron infructuosos intentos).
Lo cierto es que si Salkind no pudo replicar el éxito de Supermán: la película, definitivamente no fue porque no lo intentó.
Lo cierto es que si Salkind no pudo replicar el éxito de Supermán: la película, definitivamente no fue porque no lo intentó.
domingo, 22 de septiembre de 2013
Películas Disruptivas: Jurassic Park (1993)
Disruptivo(a): Que produce ruptura brusca.
Las películas disruptivas son la clase de películas pioneras o impulsoras de tendencias que una vez estrenadas, aportan algo innovador o dan un impulso renovado a una tendencia existente en la industria fílmica. Adicionalmente, generan un serie de emuladores en el mejor de los casos y copias marginales en su gran mayoría.
Con un presupuesto de 63 millones de dólares, Parque Jurásico o Jurassic Park recaudó en todo el mundo 1 billón de dólares, situándose actualmente en la décimo tercera posición como la película más taquillera de la historia; recientemente, se estrenó su versión en 3D, lo que sigue incrementando su recaudación. A nivel crítico, conserva un 93% acumulado en Rotten Tomatoes y no es atrevido afirmar que revolucionó el uso de los efectos especiales por computador en el cine.
A 20 años de su estreno, es diciente su capacidad de generar aún emociones en la audiencia e invitarnos a participar de una vertiginosa aventura.
Impacto para los participantes de la película
Es indudable que Steven Spielberg es uno de los
directores (si no el) más influyente de los últimos 40 años. No
solamente sus películas se cuentan entre las más taquilleras de la historia, sino que con algunos tropiezos, conserva una abrumadora consistencia en la calidad de sus cintas. Es incluso diciente que constantemente a los directores jóvenes que empiezan a destacarse con una película prometedora, inmediatamente se les etiquete como el nuevo Spielberg.
Es muy difícil añadir algo más a las disertaciones, estudios y análisis que se han hecho sobre la obra de este director de origen judío. Basta decir que para bien o para mal, cambió la concepción de cine como espectáculo de masas y junto a George Lucas, moldearon el cine de finales del siglo XX, generando una impronta que aún se mantiene.
Su meteórico ascenso inició en 1975 con Tiburón, empezando a despuntar las constantes de su cine para posteriormente hacer suya la década de los ochenta, no solamente ejerciendo de director, sino tutelando como productor a una importante camada de jóvenes directores que se identificaban con los planteamientos y maneras del pionero Spielberg.
Sin embargo, no siempre el reconocimiento crítico fue equivalente al clamor del público, lo que hizo evidente en algunos casos sus forzados intentos por lograr el apoyo de la industria (léase la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas - Oscar). Es legendario el batacazo que sufrió el Color Púrpura en la gala de los Oscar de 1986, siendo nominada en 11 categorías para tener que irse con las manos vacías.
Es asombrosa la capacidad de Spielberg para permanecer vigente en una industria influenciada por los constantes cambios tecnológicos y que ha debido adaptarse a transiciones dinámicas en su modelo de negocio. Quizás se deba a su encomiable capacidad para mantener el equilibrio entre el clasicismo en su estructura y el estar al corriente con las últimas innovaciones tecnológicas aplicadas al séptimo arte.
En el apartado de actores es notable la constante de Spielberg de muy pocas veces acudir a estrellas de cine. Con esto quiero decir que el director prefiere contar con actores y actrices confiables en su capacidad interpretativa, pero no necesariamente con reconocimiento global. Excepciones hechas serían Tom Cruise (Minority Report, 2002; War of the Worlds, 2005), Leonardo Di Caprio (Catch Me If You Can, 2002) y Julia Roberts (Hook, 1991).
En ese sentido, Jeff Goldblum, Sam Neill, Laura Dern y Richard Attenborough, se han caracterizado por tener notables carreras interpretativas, pero no necesariamente se han convertido en estrellas internacionales. Después de su participación en Jurassick Park han estado vinculados en diferentes películas, pero no de la magnitud en términos de taquilla de esta. Son sólidos actores de carácter pero definitivamente no super estrellas de Hollywood. Quizás Goldblum con Independence Day logró cierto reconocimiento a nivel mundial, aunque este fuera efímero. En cuanto a los niños actores, tanto Ariana Richards como Joseph Mazzello no han tenido una destacada carrera en la industria y han tenido participaciones menores en películas ídem.
Un efecto indirecto del éxito de la película es el relacionado con Michael Crichton. Si bien anteriormente algunas de sus novelas habían sido adaptadas al cine con respetable notoriedad, es innegable que el avasallador éxito de Jurassic Park incrementó exponencialmente la presencia de sus libros llevados a la gran pantalla. Congo (Frank Marshall, 1995), Disclosure (Barry Levinson, 1994) y Timeline (Richard Donner, 2003), son prueba de ello.
¿Por qué es una película disruptiva?
Efectos especiales: Si bien ya se habían usado efectos especiales usando la tecnología computarizada una dédaca atrás, es innegable que Spielberg incorporó dichos efectos en la historia de una manera orgánica, haciendo que la esencia de la película no fueran los efectos en sí mismos, sino un medio para potenciar una historia de aventuras y emociones fuertes.
Precisamente fue una película producida por Spielberg (dirigida por Barry Levinson), una de las primeras en usar CGI (Computer Generated Imagery). El Jóven Sherlock Holmes tiene una escena mas o menos extensa que utilizó esta tecnología y le valió un premio Oscar a mejores efectos especiales.
Otro de los grandes hitos en el uso de CGI para el cine está representado por Terminator 2 de James Cameron. Los efectos especiales con los que se incorpora el personaje del T1000 fueron completamente innovadores y solo por eso, esta cinta merecería también considerarse como una película disruptiva.
Hasta la llegada de Parque Jurásico, la manera como se mostraba a los dinosaurios en el cine utilizaba principalmente la técnica de stop motion.
Uno de los máximos exponentes de esta técnica fue Ray Harryhausen, quien lo llevó al máximo de sus posibilidades en la cinta Clash of the Titans de 1981, especialmente en la escena en la que desencadenan al Kraken.
Por supuesto, el CGI representó un salto gigantesco en el campo de los efectos especiales y generó una nueva veta de oportunidades para el cine, particularmente para los géneros de fantasía, ciencia ficción y recientemente en el subgénero del cine de superhéroes (aunque podría argumentarse que ya se convirtió en un género por derecho propio).
El argumento: en este apartado es importante hacer una claridad: la película no se caracteriza precisamente por plantear nuevas herramientas narrativas o innovar con giros argumentales. La fuerza de su historia está precisamente en que sabe lo que es (una película de aventuras y suspenso) y se fortalece exprimiendo todas las potencialidades del género. Además el humor a lo largo de la cinta es dosificado de tal manera que no desplaza el enfoque central de la película, pero tampoco permite que nos tomemos demasiado en serio lo que vemos.
Esta película es una digna representante de la ficción científica especulativa, en la medida en que toma elementos plausibles de temas científicos y en torno a ellos, elabora un argumento verosímil que no necesariamente realista.
La banda sonora: para John Williams, la banda sonora de Jurassic Park es otra muestra de su superlativo talento. Este legendario compositor ha sido constante en las películas de Spielberg y ambos se han beneficiado de esta colaboración mutua en la que han logrado una simbiosis de música e imágenes que quedarán no solamente en los análes de la historia del cine, sino en los recuerdos de varias generaciones de cinéfilos.
Emuladores, clones y sosías:
Emuladores, clones y sosías:
En esta sección es necesario hacer dos distinciones temáticas definidas y al mismo tiempo entrelazadas: el argumento y los efectos especiales. En el primer apartado, argumentalmente un aceptable emulador de la película que nos ocupa es Jumanji (Joe Johnston, 1995). Johnston como alumno aventajado de Spielberg, retoma las temáticas de Parque Jurásico como por ejemplo la conformación a la fuerza de una familia atípica que debe unirse para hacer frente a una amenaza externa. En ambas películas lo salvaje y exótico es símbolo de peligro y dichos peligros se desencadenan por el deseo de los protagonistas de jugar con fuego.
En cuanto a los efectos, definitivamente está película es muy inferior a la de los dinosaurios y en algunos casos son risibles los personajes generados por computador que se incorporan en el argumento.
Caso contrario es el de la siguiente película y genera un poco de ambivalencia el determinar si entra en la categoría de clones o sosías. Si bien Godzilla (Roland Emmerich, 1998) es técnicamente sobresaliente y está apenas un punto por debajo de Jurassic Park, es en el apartado argumental donde se descarrila completamente y queda como una pálida copia (siendo generosos) de la película de Spielberg. Además es clara la intención de Emmerich por querer emular a Spielberg como lo muestra el teaser trailer del museo en el que incluso menosprecia socarronamente a Parque Jurásico.
Es muy evidente que varías de las escenas están "inspiradas" en Jurassic Park y muy probablemente, varios renglones argumentales de esta película serían muy diferentes de no estar antecedidos por la cinta de Spielberg.
En la categoría de Sosías, desafortunadamente hay más cintas de las razonablemente deseables y algunas merecen la etiqueta de lo que se ha denominado como CGI PORN, es decir, aquellas películas en donde el afán de saturar en la pantalla la mayor cantidad posible de efectos especiales, va en total detrimento de la historia.
Es cierto que algunas de estas películas son de Serie B, pero esto tampoco puede ser utilizado como excusa para plagiar descaradamente los elementos exitosos de Jurassic Park y fallar miserablemente en el intento.
martes, 27 de agosto de 2013
Peliculas disruptivas: El Sexto Sentido (1999)
Este post contiene 'spoilers'.
Disruptivo(a): Que produce ruptura brusca.
Las películas disruptivas son la clase de películas pioneras o impulsoras de
tendencias que una vez estrenadas, aportan algo innovador o dan
un impulso renovado a una tendencia existente en la industria fílmica. Adicionalmente, generan un serie de emuladores en el mejor de los
casos y copias marginales en su gran mayoría. Para ilustrar este concepto miremos el caso de la película 'El Sexto Sentido' (The Sixth Sense; Shyamalan, 1999)
Sexto Sentido supuso, en el año
de su estreno, todo un fenómeno sociológico y lanzó a la fama a su director que hasta entonces había realizado dos películas con discretos resultados en taquilla. Protagonizada por Bruce Willis, Haley Joel Osment y Toni Colette narra la historia del doctor Malcolm Crowe, quien luego de recibir un disparo por un antiguo paciente, trata de ayudar a Cole Sear, un niño con problemas aparentemente similares al del paciente que le disparó. En ese proceso, finalmente Cole confiesa a Malcolm su secreto: Cole tiene el don de poder ver e interactuar con los muertos (el famoso "I see dead people"). Sin entrar en más detalles argumentales, basta decir que la cinta, más que ser un producto filmíco de terror o supenso (aunque de eso también hay), es un análisis intimista de la relación entre un niño y su madre, así como la relación entre el doctor Crowe y su esposa y como estas se ven alteradas por el particular don de Cole.
Desde el punto de vista de la taquilla, la cinta recaudó, solo en los Estados Unidos 293.5 millones de dólares y obtuvo una recaudación global de 672.8 millones. Para los principales involucrados, esta película representó un impulso a sus carreras y en el caso de Willis, un relanzamiento de la suya.
Impacto para los participantes de la película
M. Night Shyamalan quien hasta entonces había escrito y dirigido Praying with Anger (1992) y Wide Awake (1998), obtuvo reconocimiento crítico con esta película (85% en Rotten Tomatoes) no necesariamente en absoluto consenso (64 en Metacritic), pero el estar nominado como mejor director, guionista y mejor película, prueban el impacto que la cinta tuvo el año de su estreno. Sus siguientes películas si bien no fueron tan exitosas, le valieron el apelativo del nuevo Spielberg.
Actualmente, sin embargo, su imagen está bastante deteriorada y su última película After Earth, fue un fracaso crítico y económico, sin importar incluso que estuviera protagonizada por el imán de la taquilla Will Smith.
Para Bruce Willis, El Sexto Sentido representó una oportunidad única para encarrilar nuevamente su carrera. Después de 'Die Hard: With A Vengeance' que recaudó globalmente 366.1 milllones de dólares, es cierto que Willis tuvo aciertos y errores tanto en taquilla como en la crítica. Sin embargo, lo que es innegable, es que además de Doce Monos (Gilliam, 1995), era difícil verlo como algo más que un actor de acción. En ese sentido, Sexto Sentido representó un hito importante en su carrera, toda vez que le dio un merecido reconocimiento como actor con una variedad importante de registros dramáticos. En los años 2000, su carrera ha oscilado en el tradicional cine de acción (16 blocks), pasando también por películas independientes (Alpha Dog), basadas en comic (Sin City), comedias (The Whole Nine Yards), dramas (Hart's War) y en 'cameos' (Assasination of a High School President). Actualmente, ha estado bastante ocupado, estrenando no menos de tres películas este año (A Good Day to Day Hard, G. I. Joe y RED 2). Finalmente, su nombre ha estado envuelto en el ojo del huracán por haber rechazado un papel en 'The Expendables 3', argumentando que quería cuatro millones de dólares por cuatro días de rodaje, frente a los tres que le ofrecían.
En el caso de Haley Joel Osment, esta película fue su lanzamiento inmediato al reconocimiento y la fama, que sin embargo fue relativamente efímera. Antes del Sexto Sentido, Osment era conocido por interpretar brevemente al hijo de Forrest Gump.
¿Por qué es una película disruptiva?
El Final: hasta acá no he hablado de uno de los elementos que le dió a esta película un estatus de fenómeno sociológico generando una horda de pálidos imitadores. Y no es otro que el giro final. Por supuesto, no fue la primera película que utilizó este recurso argumental. Incluso desde el cine mudo, la vuelta de tuerca se ha venido utilizando con desiguales resultados. Sin embargo, fue esta película la que le dio un renovado enfoque, impactando a la audiencia y provocando en algunos casos la necesidad de un segundo y tercer visionado. Se convirtió esta en la seña de identidad de Shyamalan, lo que posteriormente jugó en su contra. Tanto el Protegido (Unbreakeable, 2000), como Señales (Signs, 2002) y El Bosque (The Village, 2004) incluyeron un final sorpresa desgastando las expectativas de la audiencia. Sin embargo, ya era demasiado tarde y cuando intentó realizar una película directa y simple (que no simplona) como La Dama en el Agua (Lady in the Water, 2006), el público quería un "Sexto Sentido V: Malcolm Forever". Parte de la responsabilidad le cabe también al estudio y la estrategia de mercadeo de las películas de Shyamalan. Por ejemplo, la película de 'El Bosque' es más un análisis sobre el miedo como mecanismo de control con elementos de suspenso, que una película de terror. Sin embargo, así fue promocionada:
De igual manera, La Dama en el Agua es un cuento de hadas, nuevamente, con escenas de suspenso. Sin embargo, no es precisamente la historia con tintes terroríficos que muestran los cortos:
Mucho menos le perdonan a Shyamalan el que el villano de la función Harry Farber (Bob Balaban), sea un crítico de cine arrogante e incapaz de comprender las implicaciones de lo que le plantea Cleveland Heep (Paul Giamatti). Su muerte es poco sútil por decirlo menos y es una provocación a los "apáticos" críticos de sus anteriores filmes.
En retrospectiva, quizás Shyamalan fue esclavo de su propio éxito, ya que el público esperaba siempre un giro final y de hecho, el material promocional de sus películas posteriores, siempre presentaba a Shyamalan como el "Director del Sexto Sentido", imponiéndole un listón difícil de superar.
Atmósfera: un elemento clave en Sexto Sentido y que fue imitado hasta la saciedad posteriormente, incluso por el mismo Shyamalan, es el de dotar a la película con una atmósfera opresiva y agobiante al espectador, que al final tiene una resolución apacible y esperanzadora. El director quiere generar toda la angustia posible en el espectador, para posteriormente recompensarle por su perseverancia.
Emuladores, clones y sosías:
En el caso de los emuladores, vale la pena destacar a Los Otros (2001) de Alejandro Amenabar. Si bien presenta una estructura similar a la de la película que nos ocupa, se esmera en hacerlo con un empaque inquietante y una atmósfera competente. Es justo decir además, que la película de Amenabar bebe de otras fuentes y contiene elementos de la novela Otra Vuelta de Tuerca de Henry James.
Para el caso de los clones, un ejemplo directo es el de Ecos Mortales (Stir of Echoes, 1999). Si bien está basada en una novela de Richard Matheson, valdría la pena preguntarse si la atmósfera que permea la película sería la misma de no existir previamente el Sexto Sentido. Eso por supuesto, no invalida los valores propios de esta cinta e incluso es posible encontrar personas que argumentan que fue Shyamalan quien se "inspiró" en la novela. Lo cierto es que es una película competente y con elementos estimables que le otorgan una entidad propia.
Caso contrario puede decirse de la película "El Misterio de la Libélula" (Dragonfly, 2002), claramente influenciada por El Sexto Sentido en atmósfera, tono e incluso el "final sorpresa". Desde una óptica individual, la película tiene elementos reivindicables, pero podría asegurarse que no existiría de no ser por el éxito de nuestra película disruptiva.
Finalmente, valdría la pena reseñar (o tal vez no) a The Ghost Whisperer (2005-2010). En este caso, la serie prácticamente recicla el eje argumental de la película de Shyamalan y con un tono más acaramelado, serializa la premisa de las implicaciones que tendría una persona con la capacidad de interactuar con los muertos.
Desde el punto de vista de la taquilla, la cinta recaudó, solo en los Estados Unidos 293.5 millones de dólares y obtuvo una recaudación global de 672.8 millones. Para los principales involucrados, esta película representó un impulso a sus carreras y en el caso de Willis, un relanzamiento de la suya.
Impacto para los participantes de la película
M. Night Shyamalan quien hasta entonces había escrito y dirigido Praying with Anger (1992) y Wide Awake (1998), obtuvo reconocimiento crítico con esta película (85% en Rotten Tomatoes) no necesariamente en absoluto consenso (64 en Metacritic), pero el estar nominado como mejor director, guionista y mejor película, prueban el impacto que la cinta tuvo el año de su estreno. Sus siguientes películas si bien no fueron tan exitosas, le valieron el apelativo del nuevo Spielberg.
| Es notable ver como la recepción crítica de sus películas desciende formando casi una línea recta. |
Para Bruce Willis, El Sexto Sentido representó una oportunidad única para encarrilar nuevamente su carrera. Después de 'Die Hard: With A Vengeance' que recaudó globalmente 366.1 milllones de dólares, es cierto que Willis tuvo aciertos y errores tanto en taquilla como en la crítica. Sin embargo, lo que es innegable, es que además de Doce Monos (Gilliam, 1995), era difícil verlo como algo más que un actor de acción. En ese sentido, Sexto Sentido representó un hito importante en su carrera, toda vez que le dio un merecido reconocimiento como actor con una variedad importante de registros dramáticos. En los años 2000, su carrera ha oscilado en el tradicional cine de acción (16 blocks), pasando también por películas independientes (Alpha Dog), basadas en comic (Sin City), comedias (The Whole Nine Yards), dramas (Hart's War) y en 'cameos' (Assasination of a High School President). Actualmente, ha estado bastante ocupado, estrenando no menos de tres películas este año (A Good Day to Day Hard, G. I. Joe y RED 2). Finalmente, su nombre ha estado envuelto en el ojo del huracán por haber rechazado un papel en 'The Expendables 3', argumentando que quería cuatro millones de dólares por cuatro días de rodaje, frente a los tres que le ofrecían.
En el caso de Haley Joel Osment, esta película fue su lanzamiento inmediato al reconocimiento y la fama, que sin embargo fue relativamente efímera. Antes del Sexto Sentido, Osment era conocido por interpretar brevemente al hijo de Forrest Gump.
Posterior al Sexto Sentido, en su trayectoria se destaca A.I. Artificial Intelligence (2001) a las órdenes de Steven
Spielberg. Hace unos años estuvo involucrado en un escándalo por estrellar su automóvil bajo los efectos del alcohol y si bien tiene proyectos filmícos en el horizonte, está lejos de mantener el estatus que obtuvo de 1999 a 2002.
¿Por qué es una película disruptiva?
El Final: hasta acá no he hablado de uno de los elementos que le dió a esta película un estatus de fenómeno sociológico generando una horda de pálidos imitadores. Y no es otro que el giro final. Por supuesto, no fue la primera película que utilizó este recurso argumental. Incluso desde el cine mudo, la vuelta de tuerca se ha venido utilizando con desiguales resultados. Sin embargo, fue esta película la que le dio un renovado enfoque, impactando a la audiencia y provocando en algunos casos la necesidad de un segundo y tercer visionado. Se convirtió esta en la seña de identidad de Shyamalan, lo que posteriormente jugó en su contra. Tanto el Protegido (Unbreakeable, 2000), como Señales (Signs, 2002) y El Bosque (The Village, 2004) incluyeron un final sorpresa desgastando las expectativas de la audiencia. Sin embargo, ya era demasiado tarde y cuando intentó realizar una película directa y simple (que no simplona) como La Dama en el Agua (Lady in the Water, 2006), el público quería un "Sexto Sentido V: Malcolm Forever". Parte de la responsabilidad le cabe también al estudio y la estrategia de mercadeo de las películas de Shyamalan. Por ejemplo, la película de 'El Bosque' es más un análisis sobre el miedo como mecanismo de control con elementos de suspenso, que una película de terror. Sin embargo, así fue promocionada:
De igual manera, La Dama en el Agua es un cuento de hadas, nuevamente, con escenas de suspenso. Sin embargo, no es precisamente la historia con tintes terroríficos que muestran los cortos:
Mucho menos le perdonan a Shyamalan el que el villano de la función Harry Farber (Bob Balaban), sea un crítico de cine arrogante e incapaz de comprender las implicaciones de lo que le plantea Cleveland Heep (Paul Giamatti). Su muerte es poco sútil por decirlo menos y es una provocación a los "apáticos" críticos de sus anteriores filmes.
En retrospectiva, quizás Shyamalan fue esclavo de su propio éxito, ya que el público esperaba siempre un giro final y de hecho, el material promocional de sus películas posteriores, siempre presentaba a Shyamalan como el "Director del Sexto Sentido", imponiéndole un listón difícil de superar.
Atmósfera: un elemento clave en Sexto Sentido y que fue imitado hasta la saciedad posteriormente, incluso por el mismo Shyamalan, es el de dotar a la película con una atmósfera opresiva y agobiante al espectador, que al final tiene una resolución apacible y esperanzadora. El director quiere generar toda la angustia posible en el espectador, para posteriormente recompensarle por su perseverancia.
Emuladores, clones y sosías:
En el caso de los emuladores, vale la pena destacar a Los Otros (2001) de Alejandro Amenabar. Si bien presenta una estructura similar a la de la película que nos ocupa, se esmera en hacerlo con un empaque inquietante y una atmósfera competente. Es justo decir además, que la película de Amenabar bebe de otras fuentes y contiene elementos de la novela Otra Vuelta de Tuerca de Henry James.
Para el caso de los clones, un ejemplo directo es el de Ecos Mortales (Stir of Echoes, 1999). Si bien está basada en una novela de Richard Matheson, valdría la pena preguntarse si la atmósfera que permea la película sería la misma de no existir previamente el Sexto Sentido. Eso por supuesto, no invalida los valores propios de esta cinta e incluso es posible encontrar personas que argumentan que fue Shyamalan quien se "inspiró" en la novela. Lo cierto es que es una película competente y con elementos estimables que le otorgan una entidad propia.
Caso contrario puede decirse de la película "El Misterio de la Libélula" (Dragonfly, 2002), claramente influenciada por El Sexto Sentido en atmósfera, tono e incluso el "final sorpresa". Desde una óptica individual, la película tiene elementos reivindicables, pero podría asegurarse que no existiría de no ser por el éxito de nuestra película disruptiva.
Finalmente, valdría la pena reseñar (o tal vez no) a The Ghost Whisperer (2005-2010). En este caso, la serie prácticamente recicla el eje argumental de la película de Shyamalan y con un tono más acaramelado, serializa la premisa de las implicaciones que tendría una persona con la capacidad de interactuar con los muertos.
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